De pronto te das cuenta que el otoño ha acariciado los chopos del patio de juegos; en el borde del camino, allí donde corre el agua, junto a las cañas, las moras se ofrecen exultantes, desinhibidas, de rojo y negro. Los chiquillos en bicicleta juegan, arriba y abajo, una y otra vez, apurando la tarde fresca. Mi perro lame un charco de lluvia.
Agosto camina. El fin se acerca.

(tres años después vuelvo a estar de humor para escribir, queridos)
Me gusta:
Me gusta Cargando...
Relacionado
Publicado por Marta
Me gusta filosofar, cantar Gavilán o Paloma usando un palo de escoba como micrófono, las conversaciones con chispa, los hombres (sobre todo los míos), el chocolate y un montón de cosas más que no caben aquí. Lo leo todo -hasta los ingredientes de las galletas- pero no me suelo acordar de casi nada. Ni fechas, ni nombres, ni caras. Sólo canciones. Y me encanta que me quieran.
Ver todas las entradas de Marta
Me quedé con ganas Marta, dispuesto a leerte, pero … la noche se hizo sarmiento