La biblioteca de Alejandría


De mi llavero cuelgan varias llaves, una flor de plástico y un pincho usb que contiene, entre otras cosas, una carpeta llamada “5000 libros”. La carpeta se llama así porque, efectivamente, contiene cinco mil libros.

Puede decirse que llevo la biblioteca de alejandría colgando de mi llavero, metida en mi bolso o en el bolsillo de mi pantalón.

Alguien, un bibliotecario electrónico, anónimo como todos los bibliotecarios, organizó los cinco mil libros en subcarpetas. Veintiseis subcarpetas, una por letra. Criterio anglosajón en la elección del abecedario. Dentro de las subcarpetas los archivos también se organizan alfabéticamente según la inicial del primer apellido del autor. Hay un tal Anónimo con una obra extensísima y heterogénea, desde una Enciclopedia del Origami hasta una novela llamada Lazarillo de Tormes.

El bibliotecario digital organizó las carpetas, recopiló los archivos, los renombró con cuidado, e incluso preparó un listado en Word para facilitar la tarea del lector. Seleccionó con amor lo mejor de la literatura universal.  A partir de ahí, la transmisión de esta biblioteca es viral y azarosa, como las cadenas de cartas o las infecciones de gripe.  El azar, que da prestigios o los niega, también genera en esta biblioteca de bits extraños compañeros de viaje: Jane Austin junto a Paul Auster. Enyd Blyton junto a Pío Baroja. Me hace pensar en las curiosas vecindades que se originan en los nichos de los cementerios. 

Ahora, cuando quiero leer una obra maestra, conecto mi pincho a mi ebook y elijo. Es tan sencillo, tan ligero y tan rápido que me sonroja olvidar cuánto esfuerzo, cuánto trabajo y cuánto talento son necesarios para que surja una sola de esas obras maestras.

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2 comentarios en “La biblioteca de Alejandría

  1. Genial, Fura. Ya sé que para que surja algo nuevo hace falta que ocurran muchas cosas a través de los siglos, pero ya que han ocurrido y no nos queda otra, mejor aprovecharnos y gozar de ellas con gratitud hacia quienes lo hicieron posible y sin el más mínimo asomo de culpa.
    Lo malo para mi es que el i-Pad no tiene la opción del USB y tu lápiz no me serviría para nada. Habrá que tirarle de las orejas a los de Apple.
    Un abrazo muy grande mi niña. Ha sido una entrada estupenda.

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