I had a dream (yo tuve un sueño)


Ayer soñé que era la novia de Leonardo di Caprio.  Y hoy me encuentro sumida en un mar de interrogantes.

Interrogante número 1: ¿Leonardo Di Caprio? ¿A santo de qué? 

¡Pero si a mí no me gusta Leonardo! esa cara tan redonda, ese aire de niño de primera comunión… Yo soy más de macho alfa. Prefiero un Brad Pitt (quien fuera Thelma!) o un Noriega, que estos días me tiene loca con un anuncio de colonia. Incluso un Carmelo Gómez, que a mí siempre me ha parecido extremadamente sensual. O ya, rizando el rizo, Guardiola y sus pantalones pitillo. Pero Leonardo… Este subconsciente mío está tonto.  Para una vez que sueño con alguien. ¡Qué oportunidad perdida!

Interrogante número 2: ¿ser novia de alguien? ¿es ése mi sueño?

Para que entendáis el interrogante os tengo que contar el sueño. Es que no era un sueño erótico, no. Era un sueño moñas. En mi sueño era verano y yo estaba rodeada de gente en un campamento, en algún lugar del mediterráneo. Feliz y contenta. Y de pronto notaba que alguien me empujaba, espalda con espalda, y al darme la vuelta ahí estaba Leonardo, guapísimo con su camisa blanca, su piel morena y una cámara de fotos (vete tú a saber para qué la quería). ¡Qué felicidad! ¡MI Leonardo había venido a verme! Y entonces me daba un beso -eso sí, hubo beso; califiquemos el sueño como ligeramente erótico, pero sólo ligeramente porque del beso no pasamos- y nos íbamos a pasear al atardecer mediterráneo.

A ver. Sólo de pensar en que esta escena pudiera ser real me salen urticarias en la piel. Esto es para las mujeres románticas, para las que disfrutan preparando cenas con velitas y pétalos de rosa en el suelo. Para las que invierten un año de su vida en organizar su propia boda hasta el último detalle. ¡Pero es que yo no me casé porque no soportaba la idea de verme vestida de novia! Me siento tonta cuando me regalan flores, me moriría de vergüenza si alguien se arrodillara para pedirme matrimonio y no he sabido nunca pasear de la mano con mi chico. Entonces, ¿qué significa esto? ¿será que en realidad mi subconsciente se está rebelando contra mi consciencia? ¿Será que mi Yo se hace el moderno pero mi Ello está anclado en los usos amorosos más tradicionales? ¿Será por eso que me trago todas las películas románticas de Divinity?

Interrogante número 3: ¿eres tonta, hija mía?

Para que entendáis este interrogante os tengo que sentir contando el sueño. Cuando íbamos paseando hacia el atardecer yo le preguntaba “¿no se te hace raro estar aquí, entre almendros y olivos, en lugar de estar en Hollywood, con los focos y todo eso?”.

¿Se puede hacer una pregunta más tonta a Leonardo di Caprio? Para una vez que lo tienes a mano, ¿no sabes decir otra cosa? ¡Pues claro que se le hace raro! Ahora, que para raro, raro, lo raro es que esté contigo, ¡pánfila!

Suerte que tuve de que el sueño era mío y en él mandaba yo, así que Leonardo se comportó como un profesional y estuvo de lo más cariñoso y solícito. Aunque me hubiera gustado saber lo que pasaba por su mente en ese momento, andar por ahí de la mano de una madurita gordezuela vestida con bermudas caqui del Decathlon. Arjjjjj ¡me ruborizo sólo de pensarlo!

Ya sé que os he dicho que Leonardo no es mi tipo. Pero a caballo regalado no se le mira el diente, y visto de cerca y en sueños tampoco estaba tan mal. Me estoy empezando a leer Cincuenta sombras de Grey. A ver si tengo suerte, vuelve Leonardo a mis sueños y le da un enfoque diferente a nuestra relación.

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