Estoy aprendiendo a nadar


Hubo un tiempo en que decidí atravesar la laguna buceando porque bajo el agua todo transcurre despacio y los sonidos son de terciopelo. Los peces se mecen al compás de pacífcas corrientes invisibles.  Las algas bailan con los ojos cerrados.  Reconocí que el mundo abisal es un mundo hermoso. Pero finalmente la soledad y el silencio me dieron frío.

Sin apenas reflexionar comencé a ascender a la superficie para tomar aire y dejarme calentar por la luz del sol.  Subía al principio tímidamente, después con más frecuencia.  Mis sentidos habían perdido la costumbre, no sabían asimilar tantos estímulos. Con el aire y la salitre me dolían los pulmones,  habituados desde hacía mucho tiempo a respirar oxígeno embotellado. La luz me hería los ojos.

Pensé en incorporarme a uno de los barquitos en los que los turistas atraviesan la laguna cómodamente instalados tras las cristaleras. Algunos de ellos se pasan el trayecto haciendo fotografías y grabando videos que luego nadie verá. Los más intrépidos se embarcan en batiscafos y contemplan embobados la vida submarina mientras se toman un café de máquina.

Pero la travesía en un barco resulta anodina. No sientes ni hueles ni tocas el agua. No te acaricia la brisa ni te quema el sol. Por eso, al final, decidí atravesar la laguna a nado. A mi ritmo, sin prisas, disfrutando del camino.

Entonces fue cuando un albatros se posó en mi hombro y me recordó que el agua de la laguna Estigia vuelve invulnerables los cuerpos que en ella se sumergen.  Pero eso es algo que sólo saben quienes aprenden a nadar.

Anuncios

2 comentarios en “Estoy aprendiendo a nadar

  1. Qué maravilla tu renacer. A tu paso, dejarás una estela de escamas níveas, y tu piel bronceada destellará, más por tu propio brillo que por el barniz del sol. Y arrostrando el batir de las olas, bajo el reclamo de las aves, te hallarás a tí misma, y a piratas, nereidas, Ulises y tritones. Y puede que algún pez volador.
    El mundo abisal es un mundo hermoso, sí. Pero sin canto, sin rumor de olas, ni alegría. Ni calor.
    Un abrazo muy cálido, Marta. Suerte en tu expedición.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s