Good morning, Master


Si supiéramos de antemano cuándo estamos viviendo el momento más feliz de nuestra vida probablemente caeríamos en la tristeza de conocer que a partir de entonces nunca íbamos a ser tan felices como en ese preciso instante. Eso dice Orhan Pamuk en su Museo de la Inocencia.

Hay que ser un premio Nobel para tener ideas tan deslumbrantes como esa.

Yo no he ganado todavía el Nobel, quizás porque mis ideas son un poco menos ambiciosas. He tratado de hacer una lista con “los momentos más felices de mi vida” pero tengo tantos que me resuta difícil ordenarlos y clasificarlos; las cien mejores canciones de la historia, los cien libros, las cien personalidades más influyentes de la humanidad.  Los cien momentos más felices de mi vida.

No me veo capacitada para esa taxonomía.

En cambio, sí podría hacer una lista con los días más tristes de mi vida. Si yo fuera Pamuk la lista abarcaría los momentos tristes de todos mis días, los vividos y los futuros. Conocería como narradora ominisciente cada hito de tristeza. Pero como yo no soy turca ni he ganado todavía el premio Nobel, en mi taxonomía de momentos tristes sólo incluyo los vividos.

Y de entre todos los tristes, tu adiós.

Haciendo el correspondiente paralelismo con el argumento del turco, lo bueno de vivir el momento más triste de tu vida es que a partir de entonces todos los momentos serán necesariamente mejores. Me esfuerzo en recordarlo. Hago gimnasia mental cada mañana. Flexiono mi córtex y mi hipotálamo en series repetidas de cincuenta para que el músculo del optimismo se mantenga sano. Pero incluso así, en ciertas ocasiones me traiciona el vértigo.

Good morning, Master.

Como siempre, te guardo un beso de magnitud inconmensurable.

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9 comentarios en “Good morning, Master

  1. Por tu herida abierta, derramas Vida a borbotones. Un manantial, voraz torrente encabritado. Por más que sólo admitas militar en la tristeza, la Vida te puede, y emanas amor, dulzura y verdad por cada delicada fibra de tu ser.
    Un beso inmenso, Marta.

    • qué palabras tan hermosas. Y qué misterioso el nick. Who cares for me? Sólo una cosa: no milito en la tristeza, al menos no siempre. Sólo de vez en cuando. Pero es que sin ying no hay yang.
      Qué misterioso… Who is the one who cares…

      • That who is the one who cares… for you? ¿La respuesta?
        Ahí están, tu foco y tu escenario. Enfúndate un vestido, atáviate de plumas y… adelante.
        Que tengas muy buen día, hipnótica gatita…

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