Los hombres son como un fondo de inversión combinado


No se debe generalizar y todo eso, sobre todo cuando se trata de hablar de hombres y de mujeres, porque al fin y al cabo estamos incluyendo en una única categoría a tres mil quinientos millones de personas respectivamente. Sin embargo, con la debida precaución de añadir a est a afirmación las necesarias subclasificaciones y subespecies derivadas de la especie principal,  mi experiencia me lleva a afirmar que los hombres son lo más parecido a un fondo de inversión combinado en tanto que todos tienen un interés fijo y un interés variable.

El interés fijo de los hombres  es obviamente el sexo. No importa que sean homos o heteros, el sexo les interesa a todos. Mucho. No falla. A las mujeres también, y esto está comenzando a ser un problema serio. Como siempre, pero de otra forma. Durante siglos el sexo era una cuestión de tabúes, de represión, de clandestinidad, de curas. Ahora no. Ahora el problema es que las mujeres andan buscando hombres y los hombres andan jugando a la play station. Como mucho, jugando al fútbol. Sólo los gays se salvan. Esos son guapos, cuidadosos de su aspecto, cariñosos, simpáticos, encantadores… los Mejores Amigos que una mujer pueda imaginar.

Lo que pasa es que últimamente son una peste, levantas una piedra y te salen cuatrocientos Mejores Amigos. Que una se dice, “bien está lo bueno, pero se podía quedar alguno en su acera”. Que luego pasa lo que pasa. Te vas con tu Mejor Amigo a una fiesta, divina de la muerte, valoras al respetable haciendo un barrido ocular, detectas un posible candidato junto a la ventana y en lo que te cuesta coger una copita de vino y una salchicha de cóctel te das cuenta de que tu Mejor Amigo te ha levantado al pichón. Y ahí te quedas tú, con tu copita en una mano, tu salchichita de cóctel en la otra y tu mejor cara de gilipollas pensando “Tu quoque, Bruto?”. Pero como ahora nadie sabe latín, tu Mejor Amigo te sonreirá desde la ventana guiñándote un ojo, tan tranquilo, y tú le corresponderás levantando tu copita de vino, le entregarás tu mejor sonrisa de Judas y pensarás “malo es que tu mejor amiga te quite un ligue. Pero que te lo quite tu Mejor Amigo es para arrancarse las venas y hacerse trenzas”. Para colmo ni siquiera te puedes quejar en voz alta, no sería políticamente correcto en un momento como el actual de superación de los estereotipos tradicionales y de normalización del rol homosexual. No me extraña que cada vez haya más lesbianas, la mujer siempre ha tenido gran capacidad de adaptación al medio.

Es para pensárselo, mis queridas inexistentes lectoras. Ya os he dicho que los hombres tienen un interés fijo (el sexo) y un interés variable, que puede ser la play station, el fútbol, la guitarra, la fotografía, las motos, la cerveza, la cocina… El que sea, pero uno. Un interés que desarrollará hasta la obsesión. Un hombre puede pasarse horas y horas tocando la guitarra, un día tras otro, inasequible al desaliento. No sabrá dónde guarda los calzoncillos pero lo sabrá todo sobre guitarras. Conocerá todos los riffs. Llamará por su nombre de pila a los guitarristas de leyenda. No habrá otra cosa en su cabeza que su guitarra (y el sexo).

Mutatis mutandis (¡ay, Aquilino, mi querido y guapo profesor de Latín, qué hermosas tardes me hiciste pasar!), donde digo guitarra digo bicicleta de montaña con cuadro de policarbonato, frenos de última generación y amortiguación en las dos ruedas. Esa es otra. Hagan lo que hagan, se gastarán una pasta gansa en comprarse la mejor equipación. Un hobbie o se tiene en condiciones o no se tiene. Ni siquiera una afición tan espartana como correr se libra de la fiebre equipadora. Obviamente no se puede salir a correr por el parque sin unos pantalones hipertranspirables, unas zapatillas running high tech, un pulsómetro adecuado  y una mochila botellín con tubito a la boca rellena de bebida isotónica. Aún me estaré dejando la mitad de lo imprescindible. Que llega un momento en que una misma se plantea “pero a mí, si no es por mi extra de navidad, ¿para qué me quiere?”. Si la respuesta a esta pregunta se encuentra en el segundo párrafo de esta entrada o no, eso lo dejo ya a vuestro criterio y experiencia personal, mis queridas inexistentes lectoras. Pero no me digáis que no es cuando menos paradójica esta dependencia que tenemos de los productos financieros.

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Un comentario en “Los hombres son como un fondo de inversión combinado

  1. La verdad que me gusta, has hecho un buen retrato robot del hombre ese niño grande que nunca dejamos de ser, aunque algo esta cambiando el hombre y por experiencia lo digo. Eso si la mayoria y no precisamente silenciosa es la mas aparente.

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