Canción triste para vencer al miedo


Recuerdo los viajes a Teruel, las mañanas frías, unos calcetines morados comprados apresuradamente de camino al conservatorio. Recuerdo la interminable espera sentados en un banco al pie de la inmensa escalera. Recuerdo la llamada del bedel “los de cuarto, que suban”. Recuerdo los escalones, la entrada al aula iluminada por fluorescentes, el piano de media cola, los profesores examinadores. Y sobre todo, recuerdo la angustia. El dolor de estómago. Las piernas que se resistían a moverse. El sudor frío en las manos. “Toca ésta”. Y yo tocaba.

Todo el año preparábamos un programa compuesto por 7 u 8 estudios, sonata, obra clásica, obra moderna, obra española… Bach a los 9 años, Mozart a los 11, Schumann, Clementi; Beethoven o Chopin años después. Granados. Albéniz. El curso entero giraba en torno a la preparación del examen. Música de adultos que no dejaba tiempo ni ganas para que aprendiéramos siquiera a tocar Cumpleaños Feliz o Campana sobre Campana.

Conseguí aprobar, año tras año, hasta los 17. Conseguí incluso disfrutar con esa música, hacerla mía y utilizarla para expresar mis propios sentimientos. Lo que nunca conseguí fue superar el miedo. Sólo con pensar que alguien escuche lo que yo toco me produce el mismo dolor de estómago, el mismo sudor frío en las manos, la misma parálisis que sentía cuando subía por la escalera del conservatorio de Teruel cada mes de junio.

Un año el examinador me pidió que tocara una obra de Mompou. Ésta, la canción y danza VI:

Pero yo no pude hacerlo porque había olvidado la partitura en casa. Ni siquiera recordaba cómo comenzaba. Bloqueo total.

Ahora, mis queridos inexistentes lectores, haciendo un esfuerzo casi sobrehumano, decido comenzar a vencer mi miedo.  Éstas de ahí abajo son mis manos, tocando la canción VI (la danza os la perdono, de momento). El cámara, como veréis, estaba más interesado en sus dedos que en los míos.  No juzguéis la interpretación, ya os anticipo que es bastante mediocre. Valorad, en cambio, que mientras os escribo estas líneas me siguen sudando las manos pero que al menos he encontrado una manera de comenzar a superar mi miedo.

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9 comentarios en “Canción triste para vencer al miedo

  1. Es la primera vez que te oigo tocar. Disfruta de la música como disfrutas del espectáculo! Show must go on… y tú eres una artista. Un besazo querida amiga.

  2. Hola, una amiga me recomendó tu página, y aquí estoy.
    Bonita forma de superar el miedo, probablemente no sea tal (miedo) quizás es que te exiges demasiado, y eso te pueda confundir.
    Un abrazo

  3. ¡¡¡Muy bonito¡¡¡

    ¡¡¡Que recuerdos¡¡¡

    10 points. Si tu eres una artista (deben ser los genes)

    ¿miedo?¿porqué? ¿desde cuando?

    Vales un montón maña….

    Ala un besico y cuando quieras te vienes a cantar con nosotros, la gente no sabe que también cantas muchisssmo bien (¿genes?).

    PD A Pablico mira a ver si le metes caña.

    • Ufff miedo, miedo. Ya me están sudando las manos, Antoñico. Con Pablo lo estoy solucionando mejor: toca estupendamente y además le encanta que le miren y le escuchen. En cuanto a lo de cantar, no me digas “cuando quieras”. Dime sólo cuándo.

  4. ¿Miedo a qué? Abre un botecito de la pasión de esos que tienes que te nublan la mente y toca el piano… seguro que surge de tu alma la Marta pianista. Eres genial.

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