Cuando ruge la marabunta más te vale tener un plan B


Me he tomado un mes de vacaciones de blog y no sé si todavía estoy en condiciones de retomar mi hábito habitual de escribir. He estado bloqueada otras veces pero nunca tanto como ahora.

Mis queridos inexistentes lectores me dicen “me encanta, parece que escribes lo primero que se te viene por la cabeza”. Eso está bien, es el efecto que persigo. Pero en realidad no hay una buena entrada si no ha habido una previa reflexión. Lo malo es que últimamente no me da la neurona ni para reflexionar, mucho menos para ponerme creativa.  Creo que no soy la única. Parece que estamos sumidos en un estado general depresivo que nos va a llevar, de aquí a nada, a revitalizar la poesía social, la canción protesta y el cine neorrealista italiano.  Bueno, eso sería algo fantástico si no fuera porque hay que estar muy jodido para llevar la cultura a ese estadio. Y el estar jodido es para el que lo sufre. Quiero decir, la tristeza y la depresión pueden ser hermosas vistas desde fuera. Pero vividas en carne propia son una puta mierda.

Como soy de natural sonriente y optimista procuro encontrar agarraderos de alegría. Pero cada vez me quedan menos recursos. Da miedo leer el periódico, el telediario me produce palpitaciones, facebook echa humo… Y la calle, ni te cuento. Esto es como las hormigas de la marabunta, me están rodeando y ni siquiera tengo a mi lado a un Charlton Heston que me levante del suelo (claro que si tuviera a un Charlton Heston tendría que ser uno muy, muy fuerte porque a mí no se me levanta de cualquier manera).

Refugiarse en la superficialidad y la banalidad se está convirtiendo en un acto reflejo movido por el instinto de supervivencia. ¿Qué vas a pedir a la gente? ¿24 horas al día de compromiso social? Claro que no podemos pasarnos con la dosis de morfina, que el opio es muy adictivo. Hemos paganizado al Cristo y los 12 apóstoles de nuestras abuelas y les hemos elevado al altar televisivo del Gran Hermano 12+1. Pero el efecto, el mismo. Adormidera para hacernos pasar un poco mejor el trago amargo de cada día.

En fin, ya veis, mis queridos inexistente lectores, estoy positiva que te cagas. Creo que necesito un par de cubatas y una noche de fiesta larga. El primero que tenga plan, que me avise que me apunto. Menos mal que aún me quedan las plumas, las lentejuelas y el foco, que son en realidad mi verdadera adormidera, mi plan B para cuando ruge la marabunta.

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Un comentario en “Cuando ruge la marabunta más te vale tener un plan B

  1. Ahora que lo dices y lo veo escrito, también me siento poco inspirada desde hace varios días, yo no escribo pero si me gusta hacer comentarios en lo que leo, he dejado de leer y hacer comentarios, y cuando leo me cuesta poner por escrito lo que me sugiere esa lectura.
    La verdad es que lo peor para salir de esta catarsis es seguir en nuestro paréntesis…tu ya has vuelto a dar el paso así que “ruga la marabunta” que con Charlton Heston o sin el vamos asalir ilesas de este hormiguero buscando las cosas positivas de cada día, que las hay.

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