Volver


Tengo la sensación de que el planeta se ha detenido en su giro y que el pasado llega a nosotros pero ni siquiera ordenadamente sino de una forma atropellada. Aquí están de nuevo los policías pegando porrazos a los estudiantes con el beneplácito de los ministros progres del PP. Aquí están otra vez las manifestaciones callejeras, que comenzaron pidiendo educación y relaciones de trabajo justas y han terminado exigiendo respeto a la libertad. Pero esta vez las ciclostil y las multicopistas se han sustituído por facebook, twitter y whatsapp. “La calle es mía”, decía Fraga en sus buenos tiempos. Parece que los herederos del gallego lo siguen pensando.

Otra vez vuelve la reflexión sobre la justicia. El inmolamiento del juez Garzón se convertirá en un caso de libro para analizar cómo una decisión legal no tiene por qué ser una decisión justa ni equitativa. Los grupos de poder y el pasilleo son los mismos que entonces. El “Usted no sabe con quién está hablando” y “somos una gente muy bien relacionada” se imponen. ¿Acaso alguna vez se dejaron de imponer?

Vuelven de nuevo las penalidades a los centros de salud y las escuelas, graves en el medio urbano pero trágicas en el medio rural. Si la eficiencia económica es el mantra y la privatización la panacea, no habrá pueblo que se salve. No veo yo a los Corazonistas o a las Teresianas abriendo centros en Valconchel o en Purujosa o en Terrer… Ni siquiera los abrirían en Daroca o en Belchite. Así que quizá veamos el renacer de los internados donde acudan los niños y niñas del medio rural y, quién sabe, emprendedores rurales que encuentren el negocio del siglo transportando en taxi (o en helicóptero! ventajas de la tecnología actual) a los ancianos de Anento para que los visiten en el Inocencio Jiménez y, si tienen posibles, que se los lleven a alguna clínica privada donde las listas de espera serán sin duda mucho más cortas. Aunque la solución más probable e idónea es que todos los aragoneses nos vayamos a vivir a Zaragoza capital, así acabamos antes y ahorramos un dineral a la administración pública en mantenimiento de carreteras comarcales, ambulatorios, escuelas y todas esas banalidades superfluas a las que tanto gusto les han cogido en el medio rural. Nada que, por otra parte, no sucediera ya desde la década de los cincuenta del siglo pasado.

Ya no falta más que sustituyan el Circuito Aragonés de Artes Escénicas y otras veleidades culturales por los salones parroquiales que tanto juego dieron en los setenta, y todo volverá a ser como era en un principio.

Todo esto dicho el día del XXXI aniversario del golpe de estado de Tejero. Es para echarse a temblar.

 

#reiniciandopsoe

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2 comentarios en “Volver

  1. Y no sera que negamos la mayor?, que fue una transicion de mierda, y que arrastramos la falta de decisiones? No somos todos igualmente culpables?
    No se, yo solo se que por lo visto, no se nada.

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