Una noche en el museo (de cera)


A los sótanos del museo no llega el bullicio exterior. En el silencio de la noche sólo se escucha el clic clic de un fluorescente que parpadea y el rítmico rodar de la carretilla con la que se transporta a las figuras. Una carretilla igual que la que se utiliza para cargar cajas de verduras en el mercado.

“Os traigo a éste, ¿dónde lo pongo? Tomaaaaa, pero si es el yerno! Madre mía, con lo rubio y lo alto y lo guapo que es, y lo bien que le salen los hijos, y acabar así, subido a una carretilla verdulera. Dicen los de arriba que le quites el traje y le vistas de deportista, que lo pasan a la zona de deporte. ¡De deportista! Pero y de deportista, ¿qué ha empatao este? no me fastidies, eso no lo hago. Pues le vistes de sport, y que mire a lo lejos. Eso, que mire a lo lejos, como si fuera una lavandera en el belén. Ya me dirás, no vamos a crear una zona de imputados, o de presuntos chorizos. Pues no sería mala idea, al público le iba a encantar. De todas formas, te digo una cosa, no le pongas el jersey bueno porque a este no le queda nada para que lo bajen al sótano y le coloquen en la estantería junto al otro yerno”.

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3 comentarios en “Una noche en el museo (de cera)

  1. Que cosas pasan por la noche en el museo de cera… yo he soñado que me quedaba encerrada, y no queriendo, después de mi sueño, han hecho muchas películas.

  2. Excelente entrada, muchos de mis amigos que leo entre los que me incluyo le hubiera encantado escribirla. Me ha gustado muchísimo. Bravo.

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