La purísima concepción me genera estrés y frustración


Haciendo festivo el día de la Purísima Concepción, que es en sí una contradictio in terminis, sacralizamos el absurdo y santificamos una figura de mujer imposible e indeseable (salvo que consideremos posible y deseable a una mujer que renuncie a su sexualidad incluso para la procreación). Menos mal que soy atea. Qué alivio, por Dios (bueno, por el Concepto de Ciudadanía).

Conociéndome como me conozco, no quiero imaginarme lo que sufriría yo. Porque ya sabéis, mis queridos inexistentes lectores, que tiendo a ser obsesiva. Y entre mis obsesiones está el cumplimiento de las normas. Yo veo una flecha y la sigo. Veo un stop y me paro. Así que si yo tuviera un director espiritual que me dijera “tú, maña, pura y santa hasta el matrimonio y cuando llegue, ya veremos”, pues ahí estaría, tratando en vano de ser pura y santa y encima serlo hasta la muerte -porque yo no soy de casarme, la aversión a vestirme de novia es otra de mis obsesiones-.

Pero (ah, las obsesiones también pueden ser contradictorias) me pierden los hombres. Me gustan casi todos. Cuando no de obra (atravieso épocas de carestía…) peco de pensamiento, de palabra y de omisión. Tengo el calendario de los bomberos a mi vera, me trago El Barco sólo por verle los pectorales al pobretico Mario Casas y piropeo a cualquier hombre vestido de uniforme, incluídos los de Focsa.

Por tanto, voilà de nuevo la contradicción: Peco si peco, y si no peco, peco.  Como todas, vamos. Puestas a pecar, digo yo, vale más pecar con alegría. La castidad y la pureza no están en nuestra naturaleza así que no tiene caso sufrir precisamente por ser profundamente humanas.

Más aún, en vista del conocimiento que nos proporcionan miles de años de experiencia, propongo una nueva interpretación del episodio de la visita del Arcángel a María. A ver si fue a resultar que sí, que efectivamente un ángel venido del cielo se le metió por la ventana y le abrió las puertas del paraíso y le hizo gritar el nombre de dios, dios, diosssssss, y desde entonces ¡santificado sea su nombre!. No será ni la primera ni la última que guarda tan grata memoria de una visita angelical.

Anuncios

2 comentarios en “La purísima concepción me genera estrés y frustración

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s