Voto por mí y por todos mis compañeros


“Voto, voto por mí” era el grito de guerra que se escuchaba en las largas noches de verano de mi niñez. Escondidos en las esquinas o en los portales, corríamos como poseídos aprovechando un descuido “del que la pagaba” para dar un toque en la pared y salvarnos. Pero la alegría más excitante, la mejor recompensa venía cuando alguien conseguía llegar con tiempo suficiente como para decir “voto voto por mí y por todos mis compañeros”. Así no solo se salvaba a sí mismo sino al resto de capturados.

Yo también vi el debate Rubalcaba-Rajoy. Y ganas me daban de repetir el mantra “Voto voto por mí y por todos mis compañeros”. Yo siempre voto. Siempre voto por mí. Pero esta vez, además, votaré por todos mis compañeros. No es que vaya a violar el principio de una persona, un voto (aunque he de confesar que más de una vez me he preguntado por la justicia de este principio viendo a algunos de mis excelsos congéneres depositando su papeleta. Pero luego recapacito, me doy un toquecico en la frente y me vuelvo, como se vuelve a las vacas). Como digo, sólo depositaré mi voto. Pero cuando lo haga, lo haré pensando no sólo en mí sino en todos mis compañeros. Yo votaré al PSOE.

Votaré a Rubalcaba no porque sea militante socialista (que lo soy), ni por seguir mi costumbre (que la tengo), sino por puro convencimiento.

Yo también me incluyo entre la marea de indignados que se rebelan contra el sistema, contra la banca, contra la injusticia de que sean los pobres quienes paguen la crisis, contra el monopolio de las multinacionales y contra el sistema bipartidista. Contra eso y contra muchas más cosas. Pero el 20 de Noviembre sólo tengo un voto y tengo que pensar muy bien a quién se lo doy. Quiero entregarle mi pequeña parte de capacidad de decisión a quien parezca más capacitado para sacarnos de este negro pozo de tristeza. Así que no se lo voy a dar a Mariano, porque después del debate me quedó clarísimo su programa: “Primero, me elegís a mí (ajá). Segundo, me rodearé de un equipo competente (ajá). Y Tercero, tendré un buen plan (ajajá). Pero el plan no os lo cuento (¿ajajá?)” Y de lo poco que me cuenta, me queda claro que para Mariano lo único sagrado es el Cristo del Gran Poder. El resto (las pensiones, la educación, el subsidio de desempleo, la sanidad, etc.) es cuestionable. ¿Cómo voy a votar a Mariano, si lo único que yo pongo en cuestión es, precisamente, el Cristo del Gran Poder?

Vuelvo mi vista a las opciones de izquierda. Rosa Díez no me parece una persona de fiar, tengo muy presente su trayectoria. Izquierda Unida tiene un buen discurso pero también tengo presente su devenir. Sus debates ideológicos me han resultado siempre entre enternecedores y desesperantes. Pero ahora mi país no puede permitirse el lujo de perderse en esas madejas. Opciones nacionalistas sean de izquierdas o de derechas (¿es conceptualmente posible un nacionalismo de izquierda?) tampoco casan con mi modo de entender el mundo. Y a otras opciones aún más minoritarias las miro con el cariño con que miro a mi hijo pequeño tocar el piano: en él están todas las promesas pero hoy por hoy no es viable sentarlo ante un auditorio para que nos interprete los estudios de Chopin.

Me diréis que elijo a Rubalcaba por descarte. En parte sí, en parte no. Esto es como si se nos estuviera quemando la casa y nos entretuviéramos todos en analizar si el fuego se inició en el salón o en la cocina, o en si el mechero lo encendió el niño o la abuela. Primero, vamos a apagar el fuego. Y, puestos a llamar a los bomberos, yo prefiero que venga un destacamento preparado y experimentado que un pequeño grupo de voluntariosos vecinos o, lo que sería muchísimo peor, un pirómano cargado con gasolina.

(Como véis, mi fijación con los bomberos va más allá de los calendarios…)

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7 comentarios en “Voto por mí y por todos mis compañeros

  1. Eres un crack. Da gusto leerte, da gusto ver a alguien con esa convicción tan clara, con esa visión de la realidad tan clara. Hoy me ha dicho un compañero en un curso que estoy haciendo de pizarras digitales: “Ahora que van a ganar los otros, no os preocupeis, que volveremos a lo de antes” y yo he recordado el dicho popular: “Pasar más hambre que un maestro de escuela” ahora igual hay que añadir de “escuela pública”.

  2. Marta, te necesito.Sigue ahí que me alumbras. A mí y a todos los que te seguimos.
    Te pido (si puede ser) que me autorices a difundir entre mis contactos, algunos de tus soberbios escritos.
    Gracias

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