A pesar de D. Mariano, habrá boda


Estoy feliz como una lombriz: unos amigos se casan y me han invitado a la boda. Conociéndoles será una fiesta espectacular. Ya me han dicho que me vaya preparando el pamelón. Pero puede que en lugar de pamela o tocado me incline por una peineta y mantilla con un toque posmoderno, algo así como Martirio en sus mejores años. Acepto vuestras sugerencias, mis queridos inexistentes lectores. Podéis dejaros llevar por vuestra imaginación más desbordada, tiempo tendremos de aterrizar.

Ya os dicho otras veces que yo no soy de las que se casan, y que en general las bodas me ponen de los nervios. Desde que era niña siempre me pareció que el traje de novia era el único disfraz que nunca querría llevar. Y así he seguido. Pero claro, eso no quita para que me sienta feliz de ir a las bodas de los amigos queridos.

Esta vez, además, la boda es muy especial. Mis amigos llevan juntos más de catorce años, han esperado bastante hasta formalizar su relación. Y después de tanto esperar, cuando ya lo tenían todo preparado para casarse el próximo mes de septiembre, han caído en la cuenta de que se les puede presentar un problema insospechado: un cambio de ley. Porque mis amigos son dos hombres, y temen que a partir del 20N don Mariano decida que es preciso acabar con el matrimonio homosexual. Debe ser una de las medidas de choque para terminar con la crisis económica, igual que la modificación de la ley del aborto o de la regulación de las píldoras del día después.

No es para tomárselo a broma. No sé qué ocurrirá a partir del 20N pero por si las moscas mis amigos están pensando en adelantar el trámite cuanto antes, para evitar que una ley-express les impida cumplir su deseo de contraer matrimonio.

Tristes tiempos se avecinan, y no sólo por los ajustes económicos. No somos conscientes, los españolitos, de hasta qué punto es peligroso el discurso de que “al fin y al cabo, son todos iguales”. No son todos iguales. No quiero tener un gobierno dominado por el fru-frú de las sotanas y el clic-clic de las grandes fortunas. Pero parece que esto es lo que nos viene encima si no le ponemos remedio. Lástima que no se pueda comprar la libertad por kilos para guardarla en la despensa, igual que se hacía con el azúcar en los tiempos de la posguerra.

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Un comentario en “A pesar de D. Mariano, habrá boda

  1. Con pamela roja y bién grande. Me parece que hacen bien en darse prisa. Por si las moscas, que con RAJOY HABRA QUE ATARSE LOS MACHOS.

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