Los hititas


Los hititas me han dado mucho que pensar. Ya sabeís, mis queridos inexistentes lectores, que mis pensamientos discurren por sendas erráticas. Pero los hititas, ah, los hititas, esos tienen mucha miga.

Los hititas fueron una gran civilización que durante casi mil años dominó en la zona de Anatolia veinte siglos antes del nacimiento de cristo. Consiguieron imponerse en la guerra porque perfeccionaron un arma letal: el carro de combate ligero, similar a ése que luego vemos en las pelis de romanos. Desarrollaron una refinada organización política de monarquía hereditaria, tenían una lengua propia… Eran la tercera potencia de la época junto a Babilonia y Egipto.

¿Qué pasó para que una civilización tan importante cayera en el más absoluto olvido durante siglos? ¿Por qué conocemos perfectamente a los egipcios pero los hititas nos suenan a chino? La clave está en la escritura. No se encontraron inscripciones hititas hasta finales del s.XIX, y después se tardaron décadas en descifrar su lengua y en reconstruir su historia desde sus propias fuentes. Mientras tanto, las únicas referencias que de los hititas se tenían venían de los egipcios. Y los egipcios, que eran más perros que Niebla, escribían la historia según su conveniencia. Hasta el punto de convertir las derrotas en victorias. Porque los hititas vencieron a los egipcios, pero el escriba del faraón se encargó de contarlo de forma bien diferente. Y esa fue la versión que prevaleció hasta que pudo recuperarse la escritura hitita. Para entonces, para cuando pudo demostrarse que los hititas habían vencido al gran imperio egipcio, el mal estaba hecho. Todos consideramos a los egipcios como la única civilización dominante y nadie recuerda a los hititas.

La historia la escriben los vencedores. Los vencedores escriben la historia y, como la memoria es frágil y sólo queda lo escrito, no pasan más de dos generaciones antes de que la única fuente de conocimiento sea lo escrito. 

Así sucedió durante décadas en la España franquista. Así sucede con Aragón y Cataluña, en una batalla perdida por los aragoneses ante la magnitud del poderío editorial catalán. Se repite el esquema en todas las dictaduras recientes, sean las superadas en Argentina o Chile, o las actuales en Marruecos, Siria, Libia, Cuba o China. Por eso los gobiernos autoritarios han tratado siempre de controlar las imprentas, los periódicos, los medios de comunicación. Por eso se quemaban libros en hogueras, se editaban índices de libros prohibidos, se acababa con los escritores. Por eso los dictadores temen tanto al poder de internet.

Por cierto, los hititas no fueron derrotados por los egipcios sino por los llamados “Pueblos del Mar”, invasiones bárbaras que no supieron repeler.  Primero les vencieron los bárbaros y luego les venció el olvido.

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4 comentarios en “Los hititas

  1. Yo tengo poca cultura ,pero me sobra para entender que la historia la escriben los vencedores, ya veo a los del pp apoderandose de todos los logros conseguidos por el gobierno socialista.Un beso.

  2. Así que lo mejor es no dejar jamás de escribir. Nunca se sabe a qué manos puede ir a parar. Puede buscarnos la ruina, el dolor más profundo o estallarnos en la cara, pero a menos que quemen nuestras palabras una a una, no caeremos en el olvido.
    Mi admiración por tus escritos y un beso.

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