El mundo está lleno de pobres


Me sucede con frecuencia, sobre todo cuando me salgo de mis rutinas habituales, que de pronto una imagen me asalta y me descoloca enviándome a mis estratosferas personales fuera del mundo que me rodea. Como cuando hojeas/ojeas un periódico y una fotografía te golpea la conciencia más allá que cualquiera de los titulares.

Este fin de semana caminaba por el centro de mi capital, sintiéndome como un pez dando vueltas en la pecera del ruido, las luces y la multitud que paseaba disfrutando de un carnaval sobrevenido. Y de pronto me topé con un pobre que pedía limosna postrado en el suelo en la misma postura que los antiguos egipcios, con los brazos adelantados y la frente en el suelo. Estaba sucio, la piel morena, las uñas negras, el pelo grasiento. Un pobre típico. Pero arrodillado así se le veían los calzoncillos. Esto me impactó. Nunca había pensado que los pobres también llevan calzoncillos, y que además los llevan iguales que los chicos adolescentes, unos calzoncillos boxer apretaditos y estampados en la cinturilla.

Como soy tan rarica ni caí en echarle un euro: me quedé dándole vueltas al tema del calzoncillo. Mientras caminaba pensaba en que probablemente su calzoncillo y el de mi hijo adolescente procedían de la misma fábrica situada en algún remoto rincón de la remota China, donde una chinita anónima emplea sus días y sus noches en coser millones de calzoncillos por un sueldo ínfimo. Ése sí que es un pobre destino, pensé. Es como una maldición de cuento.

Partiendo de China, los barcos mercantes surcan los mares del mundo cargando miles de contenedores repletos de calzoncillos, de chismes de plástico, de cualquier cosa que cualquier persona del planeta pueda necesitar.  ¿Llevarán calzoncillos chinos los estupefactos ancianos egipcios que me miran desde el periódico? Allí, en la foto, un joven informático egipcio se conecta con el mundo por internet y la luz de la pantalla le ilumina la cara. Está completamente rodeado de hombres, jóvenes y ancianos, más sorprendidos por la maravilla incomprensible de la técnica que por la caída del dictador Mubarak.

Mientras la pobre china cose calzoncillos y los pobres abuelos egipcios apenas son conscientes del abismo que les separa del ciberespacio y la globalización, veo cómo más allá del pobre mendigo, tras un escaparate, una pareja joven atiende con cierto temor las explicaciones de una comercial. Están los tres sentados, ajenos al ruido del desfile de carnaval, concentrados en su circunstancia. Por el aspecto podríamos pensar que los jóvenes, bien vestidos y formales, están tratando de conseguir una hipoteca que sin embargo les es negada. Pero no, no es ésa la situación en vista de que están rodeados de colgadores con ropita azul y rosa de bebé, de carritos y bañeras plegables. Me temo que en realidad están cerrando una lista de nacimiento y la comercial les está introduciendo en los arcanos de esta ciencia venida de no se sabe dónde, desde luego de China no. No sé quién me da más pena. Creo que el pobre hombre, repeinado y con americana de pana, enfrentándose a un mundo que le es completamente hostil y por el que las convenciones le obligan a interesarse. Cualquiera le dice a su santa y a la madre de su santa que le importa un pimiento si la bañerita tiene pared de silicona o de plástico hipoalergénico, y que le es indiferente si la colcha lleva ositos o delfines. El hombre de la americana de pana, desubicado y solo en territorio enemigo, me pareció el más pobre de todos los pobres.

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3 comentarios en “El mundo está lleno de pobres

  1. Uff!!. No se que decirte. Desde luego que queda más literario el pobre… pobre, de la americana de pana, pero no me gustaría ser el del calzoncillo chino.
    Se te ocurren unas cosas.

  2. ¡Hola, qué bien escribes! Resulta que gracias a mi blog musical, cuyo enlace dejo aquí, he entrado en contacto con Pili alias “la mami” y ha sido ella la que me ha proporcionado este url. Me encanta la gente que domina el lenguaje tan bien y que alberga pensamientos tan agudos…
    Bueno, como el sistema de este editor sólo permite dejar un url, pongo el de mi otro blog: viviraciegas.blogspot.com
    Abrazos, ahora sigo leyendo.

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