Calcomanías


No es solo porque soy un poco cabroncilla. Es que me gustan los experimentos. Total, que he encontrado una forma fácil y divertida de criticar las películas que veo. ¿Os acordáis de las calcomanías (transferibles, les llamaban en la tele)? Pues, como si yo misma fuera una calcomanía, cuando veo una película me imagino transferida en ella. Si el escenario me parece razonable, entonces la peli es buena. Si resulto grotesca, entonces la peli no es buena.

Por ejemplo, el otro día fui a ver The Tourist. Que manda narices que se tenga que titular The Tourist en lugar de “El turista”. Well, well, well. Aparece Angelina, totalmente divina. Vale. Angelina se toma un café, divina. Angelina baja al metro, divina. Angelina viaja -únicamente equipada con un bolso baguette diminuto- durante toda la noche, de París a Venecia, y llega a la estación con el maquillaje impecable, el traje impoluto y una melena maravillosa. Ni siquiera se le habían hinchado los pies. Bueno, vale. No os voy a contar la historia, pero llega el momento en que Angelina se reconoce enamorada perdidamente del mamarracho del Tourist, que para más señas es profesor de matemáticas en Wisconsin.

Y es ahí cuando me visualicé a mi misma pero trasuntada en Angelina, yendo a comprar al Caprabo de Wisconsin y discutiendo con el matemático porque no había levantado la tapa del váter o porque no cerraba los botes de gel. Y como que no lo vi. No me podía imaginar a Angelina por el parking del Caprabo de Wisconsin empujando un carrito lleno de Chocapics y papel higiénico. Conclusión: o Angelina no podía acabar enamorada del turista matemático o la película era un bodrio. Me temo, mis queridos inexistentes lectores, que la segunda opción es la correcta.

Si ensayais este experimento con otra película, como por ejemplo Volver, veréis como la transferencia puede hacerse sin ningún problema. De lo cual se deduce que hacer turismo en Venecia puede ser un sueño, pero vale más Volver.

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Un comentario en “Calcomanías

  1. Muy bien, eso como lo de los cuentos: ¿por qué te crees que terminan cuando se casan y son felices y comen perdices? ¿Imagináis a la Cenicienta transformada o a Blancanieves, ambas casadas con sus respectivos príncipes azules, embarazadas, con chiquillos revoltosos, llevándolos al cole, yendo a la compra, haciendo de comer… No, porque resultarían esclavas, como todos nosotros, y perderían esa sobrenaturalidad de princesas de cuentos…
    Pero a mí lo que más me ha impactado es lo de “lectores inexistentes”. ¡Reclamo mi derecho a la vida! Yo existo, luego pienso, y más cosas… Escribo, por ejemplo. 🙂

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