Carta a S.S.M.M. los Reyes Magos de Oriente


Mis queridos Reyes Magos:

Hace años que os escribo aunque últimamente vengo obteniendo por vuestra parte una respuesta bastante pobre, por no decir paupérrima. De forma que en esta ocasión he decidido poner mis cartas boca arriba.

Ante todo habréis notado la originalidad de mi comienzo. Nada de “este año he sido una niña muy buena”. Ha sido una decisión consciente, no podía mentiros: no, no soy una niña. Por esa razón, precisamente, a partir de hoy renuncio a pediros regalos materiales. De todas formas, todo lo material que preciso puedo comprármelo yo. No necesito reyes magos para eso. No soy rica, al contrario ando siempre soportando tensiones de tesorería. Pero tampoco tengo grandes necesidades ni ansío perlas, oros ni esmeraldas. Así que, por esta parte, está todo solucionado.

Hay otros asuntos para cuya resolución sí me interesaba más vuestra intercesión. Pensé en pediros milagros tales como que mi adolescente encuentre las ganas de estudiar e incremente la producción de besos y abrazos. Pero, de nuevo, recapacité: recurrir a la magia para estos y otros milagros que anhelo y que no descarto hubiera quitado encanto a su consecución.

Por eso, y después de pensarlo bien, he decido pediros sólo lo que sé que me podréis dar. Quiero que me dejéis continuar sintiendo que el mundo se para y el ruido se calla cuando meto los dedos en la leche condensada y los chupo con los ojos entrecerrados mientras las gotitas escurren por mis labios. Quiero que me déis muchas tardes de chimes, confidencias y risas con mis amigas. Quiero que mi mirada siga buscando hombres hermosos y que mis labios encuentren las palabras para entablar conversación. Que el olor de los membrillos maduros me haga parar unos segundos para continuar después con mis asuntos. Quiero acariciar la piel sedosa de mis chiquillos y escucharles absortos en sus conversaciones. Quiero seguir paladeando la luz de las tardes de verano. Quiero sentir una ola que me lleva cuando bailo y cuando canto, y si es posible, quiero un foco que me ilumine vestida con lentejuelas.

Tampoco estaría nada mal unas cuantas noches de pasión que no voy a describir aquí porque esta carta, además de vosotros, la van a leer unos cuantos conocidos entre los que seguro que está mi madre y sus amigas (lo sé, lo sé, en el fondo soy una puritana). Y puestos a pedir la luna, me encantaría entrar en una tienda y que todos los vestidos que me pruebe me sentaran de maravilla; o bien que me queden fatal pero estén mis amigas en el probador para reirnos un rato.

No sé, yo creo que siendo magos como sois tampoco os lo estoy poniendo tan difícil. Espero que este año os esforcéis y me déis buenas razones para continuar creyendo en vosotros y en vuestros superpoderes.

Un beso de vuestra devota súbdita,

Marta.

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4 comentarios en “Carta a S.S.M.M. los Reyes Magos de Oriente

  1. Muy interesante, prima. Espero que los Reyes “Vagos” te traigan todo lo que has pedido. Seguro que si ha sido buena te traeran todo… Hasta las noches pasionales, pero también hay que darles un empujoncito, jejeje. Un abrazo.

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