Mi madre se cayó al ribazo


Cegada por el sol y por la dicha, mi madre se cayó al ribazo. Con el coche. Con mis amigos dentro. Hala, todos derechicos al brazal.
Para que no os torture la incertidumbre, os anticipo que todos están bien, magullados y doloridos pero sin heridas de importancia. Mi madre, la pobre, se llevó la peor parte porque lleva la pata escayolada (sólo diez días), dolor en el costado y contusiones en el cuerpo y -sobre todo- en el alma. Pero nada que no curen unos días de reposo si es que es posible que la abuela-misil repose.
La tarde del domingo se complicó desde que mi madre se cayó al ribazo. Primero llegó la ambulancia, con sus sirenas y todo, para llevarla al centro de salud. Y de allí, en una camilla y con un arreo de Nolotil, al hospital. Cuando la abuela-misil se vio manipulada como un maniquí, con su collarín y su máscara de oxígeno, comenzó a poner en regla sus asuntos con el más allá. No hace falta que me lo diga, que yo la conozco muy bien. No la tranquilizó la mirada apática de la médica clasificadora, así llamada porque clasifica a los pacientes de urgancias como si fueran un huevo de gallina; a mi madre la puso en el montón de los M (porque no era ni L ni XL). No la tranquilizó las dos horas de espera mirando al techo en el box junto a otros tres lisiados en silla de ruedas que rellenaban sopas de letras. No la tranquilizó el enfermero cubano con piercing ni la médica con gafas horteras que le juraban y le perjuraban que no, señora, que no tiene nada grave, que sólo es un huesecico del pie y las contusiones producidas por el airbag.
Allí que se vio mi santa madre sentada en bragas y bata hospitalaria a las dos de la mañana esperando a que su chico y su chica se la llevaran de nuevo a su casa. No se imaginaba pasar así la tarde del domingo, no.
Total, que la abuela-misil se va a perder las vacas (eso no le importará mucho, lo sé), la procesión (bueno, eso tampoco le importará), los caballitos con el nieto pequeño (eso un poco sí, pero tampoco tanto) y la exposición del Ador.
El musical no se lo perderá porque en vista de la imposibilidad de asistencia de la abuela-misil a la sesión programada para el lunes 27, la comisión de festejos ha decidido mantenerlo el cartel dos representaciones más: el viernes 1 y el sábado 2 de octubre, a las 21.30h. Ahora sí que los de fuera no tenéis excusa para perdérosolo.
Y si no podéis venir, no se os ocurra tiraros al ribazo con el coche para pedir más sesiones. Basta con que me llaméis y arreglaremos nuevas actuaciones donde haga falta.
 
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7 comentarios en “Mi madre se cayó al ribazo

  1. Yo no me he tirado por el ribazo, pero estoy con un desgarro muscular en el gemelo desde el jueves y de momento reposo y sin apoyar la garra. ¡HAy que largo se me va a hacer esto!Muchos besicos para la Pili

  2. MCP.¡Ole mi chica!. Ya tiene buen humor y aunque no vea las vacas (a mi tampoco me apuran) el humor vuelve a estar contigo y eso es genial. Besos y buenos pasos.MCP

  3. Hay que ver como te tomas las cosas, porque ya dice el refrán, que los males con pan son menos, pues algo parecido te pasa tí, que el mal, con buen humor es menos mal, el problema para muchos, es no poder tomarlo de ese modo, porque eso no se compra, y me parace que tampoco se aprende, ¡bueno a lo mejor a base de palos de la vida!. Bueno Pili que te mejores y sigue así. Pili

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