Disculpadme, soy vagueta (II): poesía erótica


Hace más de una semana que se celebró el Recital de Poesía Erótica y quería contároslo, pero no lo había hecho porque soy vagueta y perezosa en verano.
Un Recital de Poesía Erótica es, mis queridos inexistentes lectores, cualquier cosa menos erótico. A mí, en todo caso, no me resulta erótico. En cambio sí me resulta entrañable y muy revelador.
Lo que ocurre aquí es lo mismo que pasó cuando os conté que me iba de concentración motera. Si os anuncio un recital de poesía erótica pensáis inmediatamente en cuerpos hermosos, voces sensualísimas, luces indirectas, perfumes sedosos. Así, en ese contexto, resulta erótico escuchar "…clavo en tu piel mi mirada procaz. Acaricio tus piernas, tu cara, tu cuerpo…". Erótico no: resulta supererótico.
Pero ahora pensad en esas mismas palabras (…clavo en tu piel mi mirada procaz…) pronunciadas por un señor calvorote y tripudillo, que ya no cumplirá los sesenta y que necesita ponerse las gafas de cerca para leer su texto. O por una señora abuela de nietos juguetones que se ha arreglado para la ocasión y que te limpió los mocos cuando eras niña. O por quien fue tu profesora de literatura, o por el subdirector de tu banco, o por tu madre. Clavo en tu piel mi mirada procaz…
Así, en ese contexto, las mismas palabras ya no resultan eróticas. Eróticas no, pero sí entrañables. A mí me hicieron pensar que el sexo y el erotismo no son un lujo reservado a los jóvenes cuerpos hermosos sino un patrimonio universal. Hice una prueba: estaba comprando en el super (en el Caprabo, concretamente) y comencé a mirar a todos los que me rodeaban como seres sexuales y eróticos. Las jubiladas que compraban pescado, el abuelo con el niño, el negro temporero, las cajeras, el reponedor, la mamá atareada, todos. Es una experiencia impactante, mirar a la gente así.
Casi se me saltan las lágrimas de la emoción al recordar a mi vecino que, en pleno Recital, le cantó a su mujer (una abuela de bata de flores operada de las caderas) un bolero de Machín y le dedicó un poema erotiquísimo que él mismo había escrito. "Clavo en tu piel mi mirada procaz…".
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Un comentario en “Disculpadme, soy vagueta (II): poesía erótica

  1. ¡Anda, ahora sí que funciona! Me gustan mucho tus puntos de vista, cargados de ‘dar en el clavo’ y de benevolencia. Sigue así, sigue. Creo que efectivamente lo de "erótico-a" es palabrica nada más. Pero por lo menos intentamos algo que hace no tanto tiempo ni se planteaba nombrarlo públicamente. ¡Algo hemos progresado!

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