Nuestras cruces de mayo


 

   

 

¿ya habéis visto el vídeo? Pues eso son las cruces. Para vivir eso nos cruzamos Lamari y yo toda España, ida y vuelta en cuatro días. Quizás al verlo penséis que hace falta tener más valor que los toreros. Al fin y al cabo no es más que la versión lebrijana de las jotas de ronda. Vecinas que se juntan para montar altares improvisados en los que lo que menos importa es la cruz. Pero ya sabéis cómo me gustan la fiestas paganas.

Las cruces son altares hechos con colchas, geranios, bombillas y cacharrería de latón donde se rinde culto a la alegría de vivir. La hospitalidad de los pobres está hecha de habas corcheras, caracoles y rebujito. La fiesta de las mujeres de los jornaleros se celebraba a ritmo de almireces,  palmas y sevillanas corraleras.

Así estuvimos cantando y bailando toda la noche (¡dos noches!), con toda esa gente que véis ahí. El señor de las gafas y el pelo canoso nos suministraba fino en bota y nos daba un beso cada vez que nos veía. La señora de gafas y flor en el pelo nos traducía las letras de las corraleras porque no entendíamos ni media palabra. Había otra vecina intrigadísima por nuestra presencia que nos contó su vida a cambio de que le informáramos de la nuestra. Es verdad que no le defraudamos, porque nuestra historia tiene tela. Pero las noches no hubieran sido lo mismo si no hubiéramos conocido a Mariló, a su hermana Mila, a Ramón y a Miguel, a Araceli y su marido, un gitanazo guapetón y serio que se paseó toda la noche con un almirez en la mano y la manilla en la otra, y a un montón de gente que nos acogió estupendamente sin conocernos de nada.

La llegada ya fue alucinante, porque nos alojábamos en la Fonda Renaul (así escrito) que resultó estar en el quinto pino. Pero el dueño nos llevaba y nos traía a la estación cada vez que se lo pedíamos. El dueño del bar del pueblo donde nos tomamos la primera caña se dio cuenta de que éramos forasteras y llamó a su hermano para que nos trajera claveles para el pelo y un plano con las cruces. ¡Hasta intentaron enseñarnos a bailar sevillanas! Yo lo intenté con poco éxito, Lamari ni se arrancó. Y me decían las señoras "ay, qué pena, hiha. Es que tu amiga eh mu tímida". Pero qué va. Si hubiéramos sido tímidas no nos habríamos ido a Lebrija sin conocer a nadie, ¿no?

En resumen, que nos lo hemos pasado genial, de día haciendo turismo (la feria de Jerez, Cádiz…) y de noche de fiesta. Hemos acabado medio afónicas de tanto reir. Y encima nos ha salido barato porque como somos medio pensionistas las dos, nos hacen rebaja en el tren. Lo único que temo es no poder volver a Lebrija en un tiempo: creo que a estas alturas ya nos conoce todo el pueblo…

 
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3 comentarios en “Nuestras cruces de mayo

  1. no, nosotras estábamos viendo al que grababa el video. Con lo mal que bailo las sevillanas, no faltaba más que me pusieran en youtube…

  2. Pues estamos de nuevo de cruces, empezaron el fin de semana pasado y este fin de semana la octava. Nosotros estaremos por aqui, cantando corraleras, bailando y bebiendo un poco de manzanilla con caracoles y habas en corcha. Como siempre, estais invitad@s. Saludos desde Lebrija, me alegro de leeros.

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