De Barbies y Barriguitas


Mis queridos inexistentes lectores, perdonad mi retraso en escribir pero he necesitado unos días para asimilar mi viaje a la nieve. Tras una semana de reflexión puedo afimar que mi experiencia en Candanchú ha puesto en evidencia una verdad inmutable, irrefutable e insoslayable: el mundo se divide en dos: Barbies y Barriguitas. Y no se puede querer ser Barbie siendo Barriguitas. 
 
Así es Candanchú visto por Barbie:  "Jotis, chicas, me lo he pasado pipa toda la mañana esquiando a mi bola por arriba del todo. Qué pasada" Así habla Barbie esquiadora mientras se coloca la melena y se ajusta una cazadora que le queda fenomenal no sólo porque le ha costado un huevo (aunque como tiene tantos huevos no le importa gastarse uno en una cazadora de esquiar) sino porque a sus tarantantantos años tiene un cuerpo divino y un cutis estupendo -serum vital mediante-. Barbie esquiadora se conoce todo el mundillo de las pistas porque antes de nacer ya sabía esquiar, llega cómodamente (y sin niños) en un super todoterreno, usa eskís propios y pasa la tarde en un spa y la soirée en un lounge muy cool donde la gente es supermaja y los tíos superguapos. Ya sabéis, esos tíos superguapos que pasan a vuestro lado esquiando a toda ostia, extraordinariamente morenos, cuidadosamente despeinaos y con unas gafas superguapas, que todo les queda fenomenal, incluido -por supuesto- el despeinao.
 
Pero cuando Barriguitas esquiadora pasa el día en Candanchú la experiencia cambia. Porque para empezar Barriguitas viste un pantalón prestado por su amiga y una cazadora de su hija, y además no se sabe poner las puñeteras botas de esquiar que acaba de alquilar después de hacer una cola de hora y media sudando como una foca -porque la cazadora y el pantalón son prestaos pero son buenos, y abrigan que te cagas-. Esas botas que sólo Dios sabe porqué pesan tanto y son tan rígidas, esas botas que te hacen caminar como Mazinger Z, pero con menos dignidad porque además tienes que acarrear con los esquís (¡qué grandes son los esquís!), los bastones, los esquís de tu chico que te sigue refunfuñando porque me duelen los pies mamá me duelen los pies mamá me duelen los pies, y además llevas tus gafas, sus gafas, tus guantes, sus guantes y el móvil para llamar al otro que no se sabe en qué pista anda dando pingoretas.
 
Y entonces, sudando y resollando como Babieca tras atravesar Castilla en agosto cargando con el Cid y su armadura, Barriguitas esquiadora llega a la nieve. Tira los esquís al suelo no por despecho, sino porque no puede agacharse para colocarlos. Levanta la bota y, haciendo un esfuerzo sobrehumano, coloca el pie sobre el esquí. Con un esfuerzo y habilidad todavía más desproporcionado coloca el otro pie sobre el otro esquí. Y de pronto el mundo se desliza. Barriguitas busca desesperada los bastones para clavarse al suelo, pero no los encuentra porque los bastones se quedaron ahí atrás, en el suelo, cada vez más lejos. Y el cerebro de Barriguitas rebusca entre sus recuerdos más atávicos y logra sacar a la luz una enseñanza recibida veinticinco años atrás, en la única ocasión en que había ido a esquiar siendo niña, y hace una V invertida con los esquís. Por fin, Barriguitas frena y no se cae. El corazón de Barriguitas late desenfrenado, las piernas le tiemblan, huele a choto, recupera la percepción sensorial: oye a alguien gritando frena, frena, frena, y ve a unos niños que se deslizan con toda facilidad a su lado, le pasan a izquierda y derecha, el sol brilla y la mañana es espléndida.
 
Poco después, Barriguitas recuperó la cordura y se quitó los esquís. Anduvo los cien metros que le separaban del local de alquiler de esquís arrastrando las botas de Mazinger, los esquís, los bastones, las gafas, los guantes y la madre que los parió, se quitó todos los armatostes y se sentó en un escalón a mirar a las Barbies de verdad disfrutar de la nieve. Mejor así. Más vale Barriguitas en mano que Barbie volando.
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2 comentarios en “De Barbies y Barriguitas

  1. ¡Hay Marticaaaaaaa…! Esa "V" era la cuña que te dije. De todas formas, yo creo que os lo pasasteis genial y seguro que esa "megabarbie-esquiadora con su mega cochazo" no tiene alrededor la gente que tu tienes. Sabes? me ha quedado tranquila al ver que te quedaste sentadica ya que temía por tí, ya que con tu famoso sentido de la orientación espacial, me preocupaba que tomaras el acceso de una pista roja creyendo que accedías a la verde. Un besico muy grande. Por cierto, si yo hubiera ido con vosotros, también me habría sentado contigo.

  2. ay, cuditaaaaa, si me llego a confundir de pista me da un soponcio! Y para llegar al albergue me pasé tres veces de sitio! Pero la verdad es que lo pasamos todos estupendamente. Un fin de semana estupendo, sí señor. Tenemos pendiente un cafecico, amiga.

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