El bar de la Anzelma


Sevilla nos recibió con la sonrisa de Mariví, un aguacero monumental y un negro mandinga sevillano que nos interpretó un baile ritual mientras el semáforo estaba en rojo. Cuando terminó su danza nos dijo "quiyo, dame un eurito pa el cafelito de mañana". Y claro, se lo dimos.
Los primos nos llevaron de tapitas por la calle Sierpes mientras seguía lloviendo, y cenamos pescaíto en Triana. A las tropecientas cañitas llegamos por fin al bar de la Anzelma.
La Anzelma (pronuciado con voz profunda y misteriosa) regenta un garito en Triana con música en directo. Los guiris y turistas hacemos fila para escuchar el flamenquito suave y las rumbitas, pero la Anzelma no perdona: "Mira, niño, zi no conzumeh levántate de ahí que tengo a musha hente ehperando"  "ezah ziyah zon para loh de Marbella". "conzuman, conzuman, que a ezta gente hay que pagal-le". Y los flamenquitos van tocando. Sarandonga. Entra un papá noel de tez morena y ojos negros con una polaroid en uso. "Es buena, es buena. A cuatro euritos la foto". Nos enseña discretamente bolígrafos con cámara oculta y otros dispositivos de espionaje, pero nos quedamos con la foto. Llega un amigo de los primos. "Tú debes de ser géminis" me dice. "No, yo soy leo". "No, tú eres geminis, por lo de los gemelos". Me miro a las tetas y le confirmo que sí, que soy géminis desde los dieciocho o veinte años. "Conzuman, conzuman", inzizte la Anzelma mientras los flamenquitos arrancan con un "Zevilla tiene una fuente de coló". Los italianos que están a nuestro lado han intimado con el primo, no se sabe de qué hablan pero parece que son del mismo pueblo. Y a lo lejos diviso a Los del Río. Me acerco y les pido que nos canten alguna cosita pero declinan amablemente la invitación mientras me miran fijamente el escote "me encantaría pero no puedo, estoy un poquito acatarrao". A esas alturas ya me da igual si cantan o no cantan, ya canto yo. La Anzelma pone en marcha tres vetustos ventiladores porque el calor es sofocante, pero parece que se van a salir de su eje en cualquier momento. La Anzelma apaga los ventiladores. Qué caló. Y así llega la hora del cierre (los de marbella no llegaron). Las luces se atenúan, se hace el silencio y sólo quedan encendidas cuatro bombillas mortecinas al pie de una Virgen entronizada. Los flamenquitos se ponen de pie, tiran el cigarrito y comienzan a cantar con sentimiento la Rociera. "Al Rocío yo quiero volver, con un oléeeeee…. ".
 
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3 comentarios en “El bar de la Anzelma

  1. Recuerdos de Apertura Paralela: El: "¿Estás acatarrada?" Ella: "¿Yo? ¡Qué va! ¿Por qué?" EL: "Es que te encuentro el pecho cargado"Ella: (Pensando: Serás gili, pero seguro que pillo y está tan bueno) Esteriorizando (sonrisa picarona).Esto también es de los 90. Besos

  2. Cudita, cudita, cudita… Si es que tenías una delantera irresistible, ya te lo decía yo, que parabas los taxis con un aleteo de pestañas…

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