Fobias y manías


Cada uno tenemos nuestras manías, nuestros miedos, pequeñas o grandes fobias que dicen de nosotros mucho más de lo que quisiéramos. No estoy hablando del miedo a la muerte o al dolor. Esos son miedos racionales. Hay otros miedos instintivos que nacen de nuestro lado irracional y que por eso mismo son absurdamente incontrolables. Pueden parecer ridículos o tontos, pero el que los sufre sabe que hay que tomárselos tan en serio como todo lo irracional, porque al final condicionan muchas de nuestras decisiones aparentemente racionales.
Yo os voy a contar hoy algunos de mis miedos y fobias con la condición de que después vosotros, inexistentes lectores, expliquéis algunas de las vuestras en los comentarios. No voy a ser yo la única en exponer sus vergüenzas en público…  Allá van.
 
1. Los cuchillos.
Me dan pavor los cuchillos. Tengo terror del filo del cuchillo jamonero. Cuanto más afilados están, más saliva segrego. El brillo del acero me pone tan nerviosa que no atino a controlar mis movimientos. Por eso me aterroriza que alguien coja un cuchillo y lo enarbole siguiendo el curso de sus palabras, como a veces hace Pascual. Ni te cuento el miedo irracional que siento a la vista del juego de cuchillos que compró Antonio en la teletienda.
Nunca me coloco en primera fila en un semáforo para evitar que me claven un cuchillo por la espalda. Y cuando me siento en un autobús procuro mirar quién está detrás de mi, por si atraviesa el asiento con un puñal y me lo clava.
 
2. La voz de los curas.
Los curas no hablan como el resto de los hombres. Parece que una de las asignaturas del seminario es "voz meliflua". Los obispos no son obispos hasta que no pierden la voz de hombre y la convierten en ese fluir blando y nasal del que no te puedes fiar. Entiendo que tiene que haber una razón para que hablen así. Si utilizaran una voz de hombre no podrían decir cosas como las que dicen y ser tomados mínimamente en serio. No me estoy refiriendo sólo al asunto de la santísima trinidad o a la virginidad de María siempre virgen. Eso son cosas que según como se dicen pueden parecer una tomadura de pelo. Y hay otras que no cuelan ni con la voz aflautada: como que concebir hijos para salvar a sus hermanos es un atentado contra la dignidad humana.
 
3. Los carteles de la iglesia católica
Creo que la imagen gráfica de la iglesia católica se está convirtiendo en su peor enemigo. Es la misma desde hace treinta años: las fotografías de las palomas, las caritas de monjas de toca azul y gafas feas, los atardeceres, la pareja romántica recortada en el ocaso… Yo las sufrí día a día durante cinco años en la residencia María Reina, donde nos daban la bienvenida a las residentes con un gran mural en el que colocaban mensajes edificantes que iban cambiando siguiendo el curso de las estaciones y del año litúrgico. Para mí lo malo no era el mural ni los mensajitos, del tipo "regocijaos, el señor está entre nosotros"… Eso me parecía bien. Pero las fotos… No puedo con ellas.
 
4. Los concursos y juegos en que alguien pierde
El que más nerviosa me pone es Saber y Ganar. Sólo con oir la voz en off me pongo mala. Pero en general me ponen muy nerviosa los concursos porque no puedo soportar que alguien pierda para que otro gane. Por eso cuando tengo que ver un partido suelo ponerme de parte de quien va detrás en el marcador.
Es una tontería, ya lo sé. Ya os había dicho que esto iba de cosas irracionales.
 
5 y último: Los animales verdes
Hay animales que me dan miedo porque pueden hacerme daño, como los tigres. Otros, sólo porque no puedo controlarlos, como las gallinas. Pero son prevenciones de quien no vive habitualmente entre animales. La fobia, en cambio, se la tengo a los animales verdes: saltamontes, ranas, sapos y serpientes, fundamentalmente. Sólo de pensar en un saltamontes me recorre un escalofrío por la espalda. No he tocado una rana en mi vida, pero las imagino frías y resbaladizas como la conciencia de un director de banco. Uffffff
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3 comentarios en “Fobias y manías

  1. Ratas, ratones, y Benedicto XVI (tiene cara de rata) no puedo…. no puedo….y para arreglarlo te dicen: pero si no hacen nada, si, si, que se lo digan a Albita cuando le mordio una, jejejej

  2. Sor incapaz de irme a dormir sin cerrar bien el armario. Creo que me acostumbré en María Reina, por culpa de esos armarios tan oscuros y chirriantes. Besooooos

  3. Mira bonita, yo no me había dado cuenta de la fobia y del miedo que tengo a las serpientes, hasta que no pisé la plaza de Marrakech, con todas las serpientes por el suelo, de noche, con una luz que se veía muy poco salvo en los puestos que había mucha luz y caminar por allí, me producía un miedo que nunca había sentido, además todo el mundo tan normal y las serpientes allí, quietas, mirándote, aggggg, y nunca había sentido eso con otras serpientes que habia visto en zoos, bien entre cristales o bien separadas por fosos, en fin, me descubría a mis cuarenta y tantos esa fobia. Ah por cierto, yo siempre salgo para el equipo que pierde, no se por que. Besitos y feliz año.

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