estamos de campaña


Hace tiempo que no entraba por aquí, desde que empezó la campaña estoy absorbida por mis otros blogs. Total, que he vuelto porque tenía algunas cosas que hacer. Entre otras, colgar fotos de carnaval para que las vea alguien.
Y ya de paso os diré lo que pienso del debate y todo el fragor mediático. Lo que pienso, sinseramente, es que el debate fue aburrido y previsible en los dos candidatos y no convenció a nadie que no estuviera convencido. Pero creó expectación y lo vio mucha gente que probablemente nunca dedican demasiado tiempo a escuchar a unos y a otros.
La campaña está siendo una obra de ingeniería de los creativos. Una batalla sin cuartel, muy ocurrente y muy bien pensada por ambos bandos.
Los partidos minoritarios están desaparecidos del mapa, entre otras cosas gracias ("gracias") al trabajo de los creativos, que han polarizado y focalizado el interés de la gente en cada candidato y los han elevado al rango de contienda entre el bien y el mal. Cada uno entiende el bien o el mal según toca pero siempre queda excluída cualquier otra vía. Con la ayuda inestimable de campañas muy torpes de los minoritarios, como CHA, que anda pidiendo por favor, por favor, no me quitéis al que me queda en Madrid, tarariro rariro rariro.
Y en esta situación, que podría muy bien llevar al desánimo y a la abstención de mucha gente, especialmente de los votantes de izquierdas, que siempre hemos sido muy exquisitos y nos la hemos cogido con papel de fumar, de pronto toma un giro clarificador. El jefe de campaña del PP declara al Financial Times que son conscientes de que su partido no tiene una oferta acorde con el sentir mayoritario de los votantes, y que su líder no está bien valorado, por lo que su estrategia radica en crispar, criticar y agriar para desanimar el voto. Tal cual, oigan. Ya que no podemos ganar vamos a incentivar que los españoles medios pierdan las ganas de votar y se queden en casa.  Vamos a incentivar que dejen de confiar en la democracia, en el sistema de partidos, en la soberanía nacional.
Es una estrategia nazi.
Ahora bien, me da a mi que, salvando las distancias con lo que ocurrió hace cuatro años, han vuelto a cometer el error de intentar engañar a los españoles. Eso (y no el atentado) fue lo que les hizo perder. Y eso, a una semana de las elecciones, podría volver a movilizar a la ciudadanía más todavía.
En realidad es lamentable que la participación deba fundamentarse en impulsos tan primarios como estos, y no en la reflexión y el compromiso ciudadano. Pero cuando todo el mundo sigue una dirección, lo más probable es que la culpa de que se tuerzan no sea de ellos sino de quien les dirige. Y aquí meto a todos los que tienen esa capacidad, que no son sólo (ni principalmente) los políticos. Habría que darle muchas vueltas al cuarto poder, la prensa, y su capacidad de influencia directa.
 
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